miércoles, 28 de octubre de 2020

La incineración

Pixabay

 Un suave zumbido del marcapasos anunció la parada del viejo corazón de Eusebio. Sus hijos decidieron incinerarlo y esconder sus restos para quedarse con toda la fortuna. Decidieron celebrar el macabro ritual en un recóndito bosque, a los pies de una montaña rocosa. Una vez iniciada la incineración, los restos de Eusebio saltaron por los aires dejando un agujero de varios metros. El ritual terminó con la caída de rocas sobre el difunto y sus hijos. El plan resultó un éxito. 



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